
Esta semana ya os dejé un artículo hablando sobre plantas que se pueden fumar y que no son marihuana. Ya que me había metido en el tema botánico, me apetecía seguir escribiendo algo sobre la movida.
Investigando un poco a raíz de un enlace del artículo anterior, empecé a encontrar información sobre la Rádula y sus componentes psicoactivos, así que me puse manos a la obra.
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Esta planta es nativa de países como Nueva Zelanda y Costa Rica, y tiene unos efectos medicinales y recreativos similares a los de la marihuana. La Rádula pertenece a la familia Radulaceae, de la cual se conocen unas 300 especies, y en algunas se ha comprobado la presencia de psicoactivos.
Un grupo de científicos de las universidades de Berna y Zúrich analizó en animales los efectos del perrottetineno, una de las sustancias alucinógenas de esta variedad. Aunque no pertenece al género del cannabis como tal, se la considera un cannabinoide moderadamente potente. La rádula contiene una variante del THC, pero hasta ahora no se había realizado ningún estudio para demostrarlo.
Este equipo consiguió definir las consecuencias toxicológicas de la sustancia, mapeando uno a uno todos sus efectos en 44 puntos del sistema nervioso central.

La conclusión a la que llegó fue que, al igual que ocurre con la marihuana, el THC de esta planta puede acumularse en el cerebro. Esta característica tiene efectos analgésicos y puede causar catalepsia e hipotermia. La principal diferencia es que la Rádula causó menos efectos adversos, por ejemplo, en la memoria.
"Es menos potente y podemos esperar menos efectos en el sistema nervioso central y, por ejemplo, en la memoria, pero todavía se necesitan más estudios para comprobarlo", comenta uno de los científicos suizos.
"Hasta el momento, las especies de rádula que contienen esta variante de THC son legales en todo el mundo", afirma el bioquímico.
Aunque, según afirman los científicos, "la planta en sí crece muy lentamente y produce solo pequeñas cantidades del compuesto", no queda muy claro si se va a poder sintetizar industrialmente a gran escala.

La parte mala para los que nos gusta ponernos high es que los efectos recreativos son menos fuertes que los que proporciona el cannabis. La parte positiva es que la Rádula puede ofrecer una oportunidad mayor de aplicaciones medicinales, y que es legal, con lo cual no nos meteremos en líos.
A nosotros la Rádula nos parece una castaña y donde esté la marihuana que se quite todo, pero nos gusta estar abiertos a nuevos mundos. ¿Qué pensáis vosotros? ¿Fumaríais rádula o preferís seguir con lo de siempre? Dejadnos vuestras opiniones.
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