
Llevábamos tiempo queriendo escribir una de las entradas más realistas del blog: una guía para gestionar el amarillo que te entra si te pasas con los petas. Hace poco a uno de la crew le entró uno consumiendo THC en varios formatos, y aunque no fue buscado, nos sirvió para dejarte unos tips de primera mano. Esto es lo que hicimos para sobrevivir a la bajona; esperamos que te sirva si alguna vez te toca.
Esto es lo que tienes que hacer si notas que te va a entrar un amarillo
Si estás empezando a fumar y no sabes lo que es un amarillo, nos alegramos: mejor que sigas sin saberlo. Para quien no haya oído la expresión, un amarillo es una intoxicación leve por el efecto del cannabis en el cuerpo. Los síntomas varían según la persona, lo entrenada que esté, la cantidad consumida y la pureza de lo que fumes: sudores fríos, taquicardias, pérdida leve de vista y oído, algo de desorientación. Pero no te asustes: por desagradable que sea, nadie se ha muerto fumando cannabis, y volverás a ser el mismo de antes.

Si estás con más gente, avisa enseguida de que te encuentras mal
De nada sirve callarte si empiezas a encontrarte mal. Ya llevas suficiente rayada física y mental como para gastar energía en ocultarlo: úsala para avisar a tus compis. Así podrán actuar en consecuencia y les evitas un susto si la cosa va a más. Siempre es mejor pedir ayuda.

No entres en pánico
Aunque los síntomas sean desagradables y el trip se sienta fuerte, no pierdas la calma. Respira hondo y aférrate a la tranquilidad de estar acompañado: si pasara cualquier cosa, tienes a tus colegas para socorrerte. Nadie se ha muerto ni se ha quedado “loco” por un amarillo; se pasa.

Túmbate
La pérdida de campo de visión puede ser de los primeros síntomas, así que para evitar mareos o desmayos lo mejor es tumbarte en un sitio cómodo. Pídele a un colega un par de almohadas para tener la cabeza algo alta y que el mundo deje de darte vueltas. Si tienes frío, cúbrete con una manta y cierra los ojos: regular la temperatura ayuda a salir del túnel cuanto antes.

Hidrátate
Aunque no hay un tratamiento específico avalado por la ciencia, la hidratación siempre es clave. Bebe una buena cantidad de agua y complétala con algo azucarado para ir dándole glucosa al cuerpo; la mejoría suele notarse rápido.

Mete azúcar como si no hubiera mañana
La glucosa en sangre ayuda a combatir estos bajonazos, así que atraca la despensa. No te va a costar esfuerzo: seguramente te entren el apetito y las ganas de dulce conforme vayas superando el trip.

Dos cucharadas de miel
En nuestro caso fue lo que acabó de estabilizar la cosa. Ya habíamos arrasado con el chocolate y el trip persistía, hasta que un colega medio alquimista sacó un bote de miel de flores. Un par de cucharadas y a revivir.

Esperamos que te acuerdes de este artículo si alguna vez te entra el amarillo y que estos consejos te resulten útiles. Y recuerda: si algo te preocupa de verdad o los síntomas no remiten, no dudes en buscar ayuda o atención médica.
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