
Como buen fumeta, seguro que eres fan del hip hop, y si hablamos de hip hop conocerás a Notorious B.I.G., uno de los grandes de la historia del género. Ya habíamos visto documentales sobre Big Poppa, pero este es el único aprobado directamente por Voletta Wallace, la madre del artista, y es una auténtica joya visual. Después de verlo, te hacemos una review de lo mejor y lo peor.
Lo mejor y lo peor de “Biggie: I Got a Story to Tell”
Que su madre y su antiguo mánager (hoy administrador de su patrimonio) hayan aprobado la emisión deja entrever lo especial e íntimo de toda la pieza. Su mánager, Barrow, contaba a Rolling Stone que la idea nació de una conversación con Mama Wallace para crear el primer documental sobre BIG autorizado por su entorno, con la intención de adentrarse en la mente de Christopher Wallace y en las influencias que, desde joven, alimentaron su creatividad y su inconfundible juego de palabras.

En esta joya de Netflix vas a encontrar material inédito grabado por el mejor amigo de Christopher Wallace, Damion «D-Roc» Butler, además de entrevistas con su familia y sus amigos más cercanos. De todos los documentales que hemos visto sobre Notorious B.I.G., este muestra un lado de Biggie Smalls que el mundo apenas conocía. Está rodado entre Fulton Street (la mítica calle de NY donde creció) y Trelawny, Jamaica, de donde procede su madre, y relata sus orígenes desde un aire muy íntimo.
Lo mejor
1) Las imágenes inéditas. Las grabaciones son obra de Damion Butler, uno de sus amigos de toda la vida, que documentó intimidades en hoteles, coches y la calle, antes, durante y después de los conciertos. Tras más de 20 años de su prematura muerte, ver ese material resulta impactante.

2) La variedad de entrevistas de la gente más cercana: aparecen todas las personas importantes de su vida, y eso hace que la historia se perciba más completa.
3) Los orígenes y la infancia, bien explicados: nunca habíamos visto imágenes de su abuela ni de Trelawny, el pueblo jamaicano que Biggie visitaba cada verano. De aquellos viajes al Caribe volvía impregnado de country, reggae y funk, sonidos que le ayudaron a desarrollar su oído de productor.
Lo peor
1) La cronología. A diferencia de otros documentales de rap de Netflix como Hip Hop Evolution, echamos en falta un orden temporal más definido: se dan saltos en el tiempo y se pierde un poco la línea que va desde su adolescencia hasta su muerte.

2) No profundiza en la problemática con Tupac ni esclarece por qué pasaron de ser buenos amigos a enfrentarse. No es el único documental sobre Biggie (existen dos más), y también nos los hemos visto para hacer la mejor review.

“I Got a Story to Tell” vs Unsolved (2018)
Nos gusta porque profundiza más en las causas de ambas muertes y sigue una buena línea temporal. No nos gusta que no esté verificada por gente del entorno de los dos raperos y tenga un punto más sensacionalista.

“I Got a Story to Tell” vs Biggie and Tupac (2002)
Nos gusta la trascendencia que tuvo al estrenarse, ya que gracias a él se reabrió la investigación sobre la muerte de Biggie ocho años después. No nos gusta que tenga un aire más ficcionado y menos de documental veraz.
Nosotros ya nos hemos papado el documental un par de veces, y hay grabaciones para enmarcar. Le sacamos 3 cosas buenas y 2 malas, y te animamos a verlo.
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